Self-hosting

En el último tiempo adquirí un nuevo hobbie/obsesión, o al menos le aporté la dedicación que no había puesto antes, porque este es un interés ñoño que cargo desde chico: se trata de la idea de tener un servidor de usos generales en casa.
Este artículo entrará en pocos detalles técnicos, pero quizá a futuro pueda ahondar en otras entradas.

¿Qué es un home server?

Una computadora (de algún tipo) que permanece encendida todo el día en casa para hacer disponibles algunos servicios online en la red local (dentro de casa, aunque también pueden servirse al exterior si se lo desea). Estos pueden incluir servicios de streaming, domótica, almacenamiento de archivos, utilidades técnicas, este blog, etc.

Anteriormente dije "una computadora (de algun tipo)", y esto puede sonar extraño, pero para estas intenciones se usan algunas computadoras menos convencionales (Raspberry Pi, minicomputadoras, NAS, dongles), aunque también en muchos casos (como el mío), se usa una computadora vieja.

Una netbook de este modelo que usé para aprender a programar es ahora mi homeserver:

Lenovo G480

¿Para qué sirve?

Un homeserver puede servir para lo que sea. Hoy en día, hay una cantidad sobrecogedora de servicios creados por programadores alrededor del mundo para resolver preocupaciones domésticas (y no tanto) con soluciones de código abierto. En una comunidad de reddit que habla de estos asuntos, r/selfhosted, he encontrado una variedad enorme de usos que le da la gente a estos aparatos. Entre los más comunes:

  • Reemplazar servicios de streaming.
  • Una práctica bastante revolucionaria que se llama "degooglification", que es básicamente la práctica de eliminar tu persona del ecosistema de Google, de modo de tener soberanía sobre tu información personal.
  • Algunas prácticas de seguridad y privacidad respecto a internet, como VPNs y DNS propios, de los que no hablaré.

Streaming

El uso más común, y el que más interesa a todos, es reemplazar los servicios de streaming, reemplazar Netflix. Es el motivo por el que armé mi homeserver. Hay una plataforma muy famosa a esta altura llamada Plex. Esta plataforma se vende como una alternativa para personas que tienen mucho contenido multimedia en formato físico de hacer copias digitales y poder verlas en casa sin necesidad de llevar las copias físicas a sus dispositivos. Spoiler alert: nadie la usa para eso.

La magia de Plex, es que una persona puede levantar un servicio local de esta herramienta, es decir, esta empresa ofrece un empaquetado específico de su software para que alguien en su casa pueda tener su propia instancia, sin depender (a grandes rasgos) del servicio de Plex para funcionar. Este servicio es gratuito. Entonces, a lo largo del mundo, muchas personas sirven a esta plataforma, que se asemeja mucho a servicios como Netflix o Amazon Prime, contenidos que descargaron a sus computadoras.

Muchos, especialmente los que habitamos internet durante los 2000, conocemos el reniegue de descargar películas por torrent, buscar los subtitulos, calidades especificas, formatos y más. Para este reniegue vienen los fantásticos servarr: radarr, sonarr, y overseerr. Se utilizan varios nombres para referirse a estos superhéroes de la piratería, pero en resumen, forman un tridente increíble de herramientas que permiten a cualquier usuario, incluso sin conocimientos técnicos, solicitar contenido para que sea descargado al servidor. De este modo, un usuario cualquiera puede, con una interraz gráfica, solicitar un contenido que quiere visualizar en Plex sin necesidad de saber lo que es un magnet link.

Overseerr es el director de la orquesta, donde el usuario accede al catálogo (donde está absolutamente todo) y simplemente presiona "request" en el contenido que quiere. Desde ahí, toman las riendas Radarr para las películas, y Sonarr para las series que se encargan de disparar descargas a un servicio torrent o usenet como qBitTorrent.

Así se ve actualmente mi Overseerr

Para tener esto en casa, hay que hacer bastante configuración, pero saber un poquito de Docker simplifica enormemente las cosas.

Este orquestado aparentemente complejo permite una experiencia gratuita y sin saltar entre tantas plataformas distintas que metadestruyen nuestra querida industria artística.

Lo que hace que este sistema sea más resistente a caerse que otras soluciones como Stremio, Cuevana o Popcorn Time es que requiere un conocimiento técnico de nivel medio a alto (para el usuario doméstico) para ser implementado, y además, Plex es una empresa con una razón de ser que va más allá de la piratería en sí misma.

Degooglification

Este es un frente que todavía no abarqué, pero que me parece interesantísimo y para lo que un homeserver es una herramienta mandatoria.

Curiosamente, este concepto no está bien documentado en Google, así que le pregunté a una IA por una definición.

Según ChatGPT:

Degooglification es el proceso de reducir o eliminar la dependencia de los servicios, productos y ecosistemas de Google, con el objetivo de mejorar la privacidad, la seguridad y la autonomía digital. Este proceso implica la sustitución de herramientas como Gmail, Google Drive, Chrome, Android y el motor de búsqueda de Google por alternativas que prioricen el control del usuario sobre sus datos, el código abierto y la descentralización. La degooglification puede abordarse de manera parcial o total, según el grado de desvinculación deseado, e involucra el uso de sistemas operativos sin servicios de Google, navegadores privados, motores de búsqueda alternativos y plataformas de almacenamiento y comunicación cifradas.

Y me parece muy acertado.

Para esto, hay algunas herramientas que permiten reemplazar, uno por uno, los servicios de Google y pasarlos al entorno local:

  • Nextcloud: Permite reemplazar Google Cloud, incluso integrandose con Memories para ofrecer una experiencia comparable con Google Photos.
  • Vaultwarden: Permite almacenar contraseñas, reemplazando el Administrador de Contraseñas de Google.
  • mailcow: Es un servicio de correo electrónico que te permitiría, en teoría, enviar y recibir correos desde casa. Este es un asunto más complejo, porque estos servicios dependen mucho de los proveedores tradicionales, que mantienen un control bastante cuestionable, denominado en internet "The Email Mafia".

Se puede hacer mucho más en este entorno, y muchísimo más considerando que se tiene una máquina dedicada a ofrecer servicios específicos tanto a vos mismo como a otros usuarios. Es una práctica que se suele adjetivar como "un rabbithole" por muchos de los que entran a investigarla y se ven fascinados por el infinito potencial.

La soberanía del usuario

Este mundo está lejos de ser familiar para la mayoría. Adoptar esta desintoxicación digital no es fácil, y muchas veces es más conveniente pagar por una plataforma que configurar una compleja orquesta de servidores. Pero más allá de la dificultad técnica, la pregunta central es: ¿hasta qué punto hemos cedido la soberanía de nuestros datos, consumos e incluso de nuestras propias creaciones artísticas e intelectuales?

Es una discusión vieja, pero creo que hoy esta en su mayor urgencia, cuando las plataformas de streaming y el diseño de sus algoritmos determina cómo se filman las películas, Spotify dicta cómo se publican discos y cuánto deben durar las canciones, Instagram dice más de quién sos de lo que decís en los asados con amigos.

La idea de recuperar el control sobre nuestra infraestructura digital está íntimamente relacionada con la de recuperar nuestra relación con lo que consumimos. Se trata un poco de esa charla que se tiene en tantas reuniones de que escuchar un disco después de ir a comprarlo era mucho más "místico" que darle play en Spotify, o que fuera de la calidad, pinchar el disco en un reproductor de vinilos le da cierto peso a la escucha. Es eso, trasladado unos años para acá, y discutido desde lo digital.

Entender que podemos tener nuestro propio Netflix en casa desmitifica el papel de los proveedores y nos recuerda que, alguna vez, poseímos lo que consumíamos: música, películas, juegos, libros, arte, educación. Hoy seguimos accediendo a ellos, pero ya no nos pertenecen.

Quizá, en un futuro apocalíptico, los selfhosters estemos preparados para salvar el mundo cuando no haya dónde verse un capitulito de The Office.